Extraño tus brazos
sorprendiéndome en la mañana
que menos te espero,
el amor de amiga más sincero,
que en el corazón recuerdo;
las locuras de niños,
eran mágicas sorpresas,
de gentil inocencia...
ahora me llevan atado del pasado
a una sonrisa sorprendida,
que tus labios me ocultaban,
cuando aun ni te conocía